El aspecto de la piel de los recién nacidos varía según el momento del embarazo en que hayan nacido. Los bebés prematuros presentan piel fina, de aspecto transparente, que puede estar cubierta de lanugo (vello fino y aterciopelado). También estarán todavía cubiertos con vérnix o unto sebáceo, una sustancia blanca y grasa que protege su delicada piel mientras se encuentran en el líquido amniótico. Cuánto más a término esté el embarazo, menor será la cantidad de lanugo y vérnix que tenga el bebé al nacer, pero los primeros días después del nacimiento puede pelársele la piel.
Los bebés de todas las razas y orígenes étnicos nacen con la piel bastante clara y por lo general de aspecto rosado. El tono rosado proviene de los vasos sanguíneos de color rojo, que se traslucen a través de la piel del bebé, que todavía es fina. El verdadero color de la piel aparecerá gradualmente, durante el transcurso del primer año.
Alrededor del 30 al 40 por ciento de los bebés nacen con acné miliar, pequeños puntos blancos o amarillos en el rostro que tienen el aspecto de granitos. Generalmente desaparecen en tres o cuatro semanas sin ningún tratamiento especial. Si tu bebé tiene granitos con pus que le dejan marcas de color marrón oscuro cuando se revientan, probablemente tenga melanosis pustulosa, una erupción del recién nacido que es más común en los bebés afroamericanos. No es necesario ningún tratamiento. Las marcas desaparecerán cuando tenga tres o cuatro meses.

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